Por Carlos Ciappina *

«Los brasileros salen de la selva, los mejicanos vienen de los indios ,

pero nosotros los argentinos, llegamos de los barcos, pero nosotros los argentinos

llegamos de los barcos». Litto Nebbia (1982).

Esta es la canción de Litto Nebbia , que mal citó nuestro presidente Alberto Fernandez. Nuestro presidente es un hombre mas que razonable y, enterado de la repercusión de la frase, pidió sinceramente disculpas por si alguien resultó ofendido.

¿Porqué resultó tan polémico? Porque -sin quererlo- la frase de nuestro presidente puso el dedo en la llaga sobre una cuestión clave : ¿Cuál es nuestra identidad argentina? ¿Y cual la nuestroamericana?.

Obviamente hay una primera definición: Los argentinos no venimos todos/as de los barcos; los Brasileños/as no vienen todos de la selva y los mexicanos/as no descienden todos de los aztecas. Pero, y aquí está la cuestión de fondo- tampoco podemos negar las tres afirmaciones del todo.

Toda América Latina está constituida –previa a la invasión europea- por naciones y pueblos que llamamos originarios –aunque, en rigor de verdad, también provienen de migraciones milenarias desde Asia -. Claro, comparados con lo reciente de la invasión europea española y portuguesa del siglo XVI en adelante, tienen miles de años de estadía en estas tierras. No fueron «descubiertos», fueron invadidos.

Según UNICEF , hay en la actualidad nada mas y nada menos que 522 pueblos originarios en América Latina, que hablan 420 idiomas. Además del español, el inglés, el francés,y el portugués. Así que , claramente, la diversidad de pueblos originarios previos a la invasión y conquista –pese a los destrozos del genocidio americano- se mantiene y constituyen nuestra realidad (y, en varios países , citemos sólo como ejemplo a Bolivia y Guatemala , son la mayoría de la población.

El problema para nuestra América latina radica precisamente en no construir miradas sobre nuestra identidad que sean hegemónicas.

América Latina (y la Argentina en ella) es diversa, plural, heterogénea, multicultural , mestiza, afrodescendiente , ibérica , originaria.

Por eso, cuando decimos que los argentinos bajamos de los barcos” (lo cual, repito es parcialmente verdad para muchos de nuestros ancestros, pero ya no para nosotros) excluimos de nuestra percepción de lo que somos a todas las otras culturas, pueblos y aún naciones que conviven en nuestro territorio y que tienen sus propias tradiciones (que son también y en muchos casos, tradiciones “mestizas”).

Durante demasiado tiempo – y aún hoy- las elites latinoamericanas y argentina , han negado y borrado de la historia (para borrarlo en el presente) a todas las otras culturas y tradiciones que no fueran “europeas”. Comenzó con la invasión y conquista, continuó con las repúblicas posteriores y, en muchos casos continúa hasta hoy en día. Son los gobiernos populares los que han intentado –con sus mas y sus menos- mejorar en algo esta percepción. Las elites buscaron solamente la aniquilación de lo originario.

Nótese la paradoja: Bolsonaro se enojó porque el cree que Brasil no nació de la selva ; también se molestaron representantes de los pueblos originarios por la razón inversa , porque quieren (con razón) ser reconocidos en toda su importancia. Pero, América Latina y Argentina en ella tampoco son “sólo” originarias.

Quizás lo más importante de esta frase que dijo Alberto (que en una canción “pasa”, pero en un encuentro justo con un mandatario español adquiere otra relevancia) es que nos permita reflexionar sin sobreactuaciones conservadoras o progresistas sobre la hermosa tarea que tenemos por delante: construir una sociedad latinoamericana (Argentina en ella) en donde haya lugar, justicia, tierra y libertad para que todas las múltiples tradiciones que nos constituyen se muestren en toda su relevancia. Sin hegemones, sin explotaciones , sin discriminaciones. Aceptando a todas y cada una de nuestras tradiciones y mestizajes. Aceptación es la palabra. Compartir es la segunda tarea. Disfrutar de nuestra heterogeneidad. Y, por supuesto, y en especial para los pueblos originarios , reparar el daño de siglos.

* Titular de la cátedra Historia de América Latina de la Facultad de Periodismo y Comunicación de la UNLP–

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