Por Santiago Fernández

Desde el año 1999, los 21 de marzo, se conmemora EL DIA INTERNACIONAL DE LA POESIA. La UNESCO lo adoptó  durante su 30ª Conferencia General en París. El  objetivo fue apoyar la diversidad lingüística a través de la expresión poética y fomentar la expresión literaria para visibilizar la gran cantidad de lenguas que viven en la sociedad mundial.

Es muy lindo, y muy amplio el género. La definición nos dice: “ Poesia: Composición literaria que se concibe como expresión artística de la belleza por medio de la palabra, en especial aquella que está sujeta a la medida y cadencia del verso” . Por ahí viene la cuestión. Sin entrar en debates sin sentido, considero que poesía es aquello que artísticamente expresa imágenes a través del texto, bastante mas allá de la simétrica de los versos o la prosa.

 Pero bueno, este día, este año, tengo ganas de referenciar a una persona muy importante en mi vida, con la que compartí solo mis primeros 37 años de vida, porque se fue a escribir a otro lado y a realizar misiones desde el lugar indicado. El lugar, del que mucho se preguntan si existe.

Es mi madrina,  mi Tia Tota, como la llamaban las decenas de sobrinos ( de sangre o de la vida) durante su paso por este mundo.

Con ella, quien siempre estuvo a mi lado, y lo va a seguir estando, compartí,  además de los mates mas lavados y lindos, en las tardes de charlas, esta pasión, por escribir. Y escribir de una manera bastante particular.

Desde que aprendí a leer , quedé admirado por la utilización de la rima. Elemento tan bello para darle el brillo justo a la escritura. No muy fácil de manejar, tanto en la implementación como en la lectura.  Devorarme , de chico, el Martín Fierro de José Hernández, me llevó a incursionar en una forma de verso, que comencé a practicar, cuando no llegaba a los 14 años.

Cruzando el pasillo de calle 35,  un día, en una mateada de aquellas,  con mi Tía salió el tema y descubrimos la coincidencia. Ella hablaba de un tal Héctor Gagliardi, un uruguayo, que de forma particular, convertía en versos con rima, situaciones e historias de la vida cotidiana. Comence a escuchar sus cassete, ellas me los prestó.

Con el tiempo, empezamos a soñar, y  con ella, un día dijimos lo lindo que sería publicar algo de los que escribíamos.  Al poco tiempo, que terminamos el libro “De que planeta viniste? “ con mi viejo, otra de las personas, que compartimos por momento la escritura en rima, nos enteramos de la puta enfermedad de mi tía. En esa misma semana, le pedí que empiece a recopilar sus cuadernos, aquelos a los que con una biromen azul, les ponía arte en letras, preferentemente sentada frente a su ventana vista al mar, en su noveno piso del edificio de San Bernardo.

Me los dio, eran muchos, comenzamos a elegir piezas y la comencé a tipiar en un Word, para darle vida a su sueño. La putísima enfermedad avanzaba, y  yo aceleraba para poder tener terminada la obra con toda su sensibilidad en papel.

Lo logramos, pudo tener sus ejemplares en mano, tocarlos, compartirlos, haber llorado juntos ante el sueño cumplido.

Su versión digital, es lo que hoy les quiero compartir, en este DIA INTERNACIONAL DE LA POESIA.

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