Si uno camina por la periferia platense en donde el asfalto no llegó, o llegó hace poco, y  se acerca a preguntarle a personas mayores de 50 si se conocen a Alberto Delgado, seguró que recibirán un gran gesto recordatorio. Viajarán nostálgicamente a aquellos años en donde él y su Gestión Municipal a través de la Secretaria de Acción Social  y del Consejo de la Tercera Edad, atendían centenares de reclamos semanales y llegaban a resolverles problemas cotidianos de faltantes.

En la década del 90, cuando las políticas neoliberales a nivel nacional hacían estragos, en la ciudad de La Plata un funcionario muy especial de las gestiones de Julio Alak, le ponía el cuerpo entero a contener sus consecuencias en el tejido social.

“El Cabezón”, como lo conocen sus amigos de la vida, o sea de la militancia, es un Militante Peronista  de los que hace años quedan muy pocos. Dió sus primeros pasos en la arena, en su época de estudiantes de derecho en la UNLP, donde conoció a su amigo “El Turco” (3 veces Intendente de La Plata. Desde 1991 a 2007). Junto a él, compartieron la vida personal y las caminatas por los distintos sectores de la capital Bonaerense, con la intención de llegar a  calle 12.  Su acción, contención y empatía con los vecinos de los barrios de la periferia,  siempre fue su característica.

Entendiendo la política, con mayúscula y como esa acción de ayudar. Delgado durante su gestión en el Municipio primero, y desde su bancada como Diputado provincial, después (2001-2009) , abrió las puertas de sus despachos para recibir el pedido de ayuda,  de todos los que vivian fuera del “casco urbano” sabiendo que puerta golpeaban. Todo ese “capital” político territorial, fue su tarjeta personal para estar siempre en los espacios peronistas de la región. No se casó con nadie, “confrontó” con agrupaciones como “La Campora” que desde el mote de militancia y Juventud Peronista de la “nueva era”, lo ningunearon.

Se dice que nunca se acercaron, ni reconocieron su trayectoria y su capacidad. Es de los pocos políticos locales capaces de caminar los barrios, charlar con vecinos, armar y convocar. Las bases peronistas, fueron sus aliados y sus agradecidos. Cuando lo ven caminar, es inevitable el nostálgico recuerdo de aquellos compañeros que trabajaron para que el Peronismo vuelva a La Plata, recién entrada la década del 90. 

No puede vivir sin esta actividad. La respira, la siente y le apasiona. Lo hace desde su adolescencia. Cada dos o cuatro años, la adrenalina le sube por el cuerpo y  lo convocan, o intenta estar en un lugar para seguir respirando.

En esta oportunidad, formará parte de un espacio “nuevo” convocado a encabezar lista de Diputados provinciales, por parte de Florencio Randazzo.

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