Por Alguien que conozco

No importa quien soy, la lectura que yo hago es que, estando fuera de la grieta (ponele), el gobierno tuvo muchos errores no forzados (Vacunatorio VIP, La Fiesta de Fabiola, etc) que mostraron contradicción en el manejo de la pandemia. En un escenario dónde la pobreza ya venía “al tope” y por causas de las restricciones por la cuarentena, te obligo a hacer lo contrario de lo pensabas y se te disparó 10 puntos más, llegando arriba del 45%, eso es muy complicado.

Pero lo peor de todo es que la gente eligió castigar (dicen muchos, mejor es advertir) al oficialismo votando a aquellos que en 4 años hicieron rompieron todo. Endeudando al país de una manera irresponsable por décadas. Esto es terrible y grave.

Para el oficialismo, se puede revertir tranquilamente, es un voto enojado y emocional, nada más.  Sin tener la más pálida idea de política electoral, mi sentido común indica que tenés entre un 15 y 20% del electorado que hoy vota a Cristina y mañana a Macri, dejándose llevar por emociones, enojos, falta de empatías, termómetro del propio bolsillo, etc.  En ellos no hay profundidad ideológica. Este escenario, de “cachetazo” de medio término, a ambos extremos de la grieta les pasó.

El gobierno debe pensar que la derrota hubiese sido peor aún, y saber que por cuestiones obvias votó menos gente que el promedio.

Para arrancar a modificar esto, en principio, Alberto no debería hablar más por 2 meses. Y aguantar los trapos contra los que se le vengan. Dentro de esa lógica, ojalá esta batalla perdida no se coma a Martín Guzmán, no deberían cometer semejante atropello.

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