Por Valeria Garay

Mayormente suele considerarse que nuestro deporte nacional es el fútbol, ya sea por la popularidad, por la pasión que despierta en nosotres, porque es practicado desde pequeñes en las escuelas o en los clubes de barrios, y los motivos pueden seguir. Lamento informarle a les futboleros que el deporte nacional de nuestro país es El Pato ¿Y por qué? Se preguntará algún distraído. En las líneas siguientes, se responderá dicha pregunta, y quien escribe intentará brindar argumentos a favor de que sea nuestro deporte nacional.

            Existe un factor histórico, nacido en el siglo XVII de origen gauchesco, tal como lo muestra una crónica de Félix de Azara en la que relata una «corrida» realizada en Buenos Aires en el año 1610, con una pelota de cuero de 40 centímetros de diámetro, con seis asas. En tiempos pasados se jugaba con un pato vivo dentro de una bolsa de cuero que tenía cuatro manijas. El Pato surge antes de la creación de nuestra nación. Siendo el deporte más popular que se jugó durante más de 250 años.

            Otro factor que hacen al pato como nuestro deporte nacional, es que pese a su prohibición por ser considerado violento y peligroso para los jugadores, en 1822, no logró impedir que se siguiera jugando. Finales de la década de 1930, se anuló su prohibición, luego de que se escribiera el primer reglamento. En 1941 se crea la Federación Argentina de Pato (FAP). En el año 1953 con un decreto firmado por el Presidente de la Nación, General Juan Domingo Perón, se declaró Deporte Nacional de Argentina al Pato. Y en 2017, es reglamentado por la ley 27.368. Cabe recordar que existió un fallido intento por parte del fútbol, que deseaban que sea considerado como el deporte nacional.

            Hace varios años que el pato sigue muy vigente, se está expandiendo a países europeos, desarrollándose actualmente en forma reglamentada; obteniendo el reconocimiento correspondiente como una actividad deportiva organizada y alcanzando amplia difusión y apoyo popular. Tales circunstancias son factores determinantes para establecerlo como deporte nacional.  Es interesante observar que hay registro de dicho deporte, tal y como menciona el escritor Ricardo Petaglia, es a través de la lengua escrita que los pueblos dejaron el registro de su historia. Domingo Sarmiento relata en “Facundo” (1845) aspectos que se vinculan con dicho deporte o José Hernández en “Martin Fierro” (1872).

      En la actualidad, el pato se conforma de un calendario deportivo con más de cincuenta torneos anuales, dando cuenta de la importancia y vigencia que tiene el mencionado deporte, no solo en la Argentina, sino también con reconocimiento mundial. Muches acceden al mismo, luego de conocer otros deportes ecuestres, tales como el polo o el horseball.  Por lo antes mencionado, queda de manifiesto, que sobran motivos para que sea nuestro deporte nacional, forma parte de nuestras costumbres y usos, más allá de la pasión, gustos, que despiertan otros deportes como el fútbol, boxeo, y demás, que poco tienen que ver con nuestros orígenes e historia.

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