Por Mateo Portalupi

El mamut lanudo surgió hace 450.000 años, pero los cambios en las condiciones climáticas llevaron a su extinción hace aproximadamente 4.000 .

Su tamaño lógicamente los obligaba a comer muchísima comida por día, aproximadamente unos 180 kg por día. Si bien su alimentación era medianamente sencilla, dado que eran herbívoros, el calentamiento posterior a la glaciación cambió las condiciones de su entorno.

La forma y longitud de sus colmillos son la característica principal de esta especie. Además de esto, eran extremadamente grandes y pesados. Su altura promedio era de 3,5 metros y pesaban ocho toneladas, lo cual supera por dos toneladas al pesaje de un elefante moderno.

Las tundras comenzaron a convertirse en pantanos, y la cantidad de hierbas disminuyó drásticamente. Esto llevó a que los mamuts se quedaran sin comida, y por consecuente se extinguieron.

Sin embargo, en el último tiempo apareció en la Universidad de Harvard la posibilidad de recrear esta especie a través de la ingeniería genética. Lo que se necesita para esto es una criatura lo más similar posible, y esta es el elefante asiático. Este comparte el 99,6% de la genética del mamut lanudo, y con agregarle algunos genes restantes se conseguiría que tengan el pelaje, el peso y los colmillos tan distintivos.

La pregunta que muchos se hacen es ¿para qué revivir a los mamuts? Los científicos dicen que hay dos grandes razones. La primera de ellas sostiene que desde su extinción, las tundras están generando mucho dióxido de carbono, lo cual hace que el planeta se caliente cada vez más, alimentando el famoso “efecto invernadero”. Se cree que la presencia de mamuts ayudaría a que la producción de CO2 disminuya, y por ende esas zonas volverían a su estado original.

La segunda razón tiene que ver con un experimento que puede salvar a muchas especies que están en peligro de extinción. Si este intento de revivir mamuts resulta exitoso, se podría repetir con otras especies desaparecidas o que están por desaparecer, cuidando así la fauna mundial.

Ahora bien, lo que queda por averiguar es como combinar los ADN del elefante asiático y el mamut. Existen varias hipótesis, que van desde la creación de un útero artificial hasta modificar los genes del embrión dentro de un elefante hembra. Lógicamente supone un reto, dado que crear una manada de mamuts será muy difícil y no es cuestión de unos días, pero si se lograse llevar a cabo sería un gran paso en la ciencia y una buena noticia para los seres vivos de todo el mundo.

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