Por Mateo Portalupi

El Triángulo de las Bermudas es una zona oceánica ubicada entre Miami, Puerto Rico y las Bahamas. Abarca 1,1 millones de kilómetros cuadrados, y es uno de los lugares más misteriosos del mundo, debido a que allí han desaparecido cientos de aviones  y embarcaciones de formas inexplicables por la ciencia. Son miles los mitos que giran en torno a esta ubicación, e incluso la NASA hace años que viene investigando cual es la causa por la que ocurren estos hechos.

Seguramente hay quienes se  preguntarán: ¿Por qué siguen atravesando por esta zona si saben que hay un riesgo de desaparición? La respuesta es simple; esta es una ruta rápida. Las ráfagas de viento y las corrientes del Golfo aceleran la navegación, provocando que tanto los barcos como los aviones tomen una mayor velocidad. Ahora bien, ¿Qué es lo que provoca estas desapariciones?

Algunas de las teorías más surrealistas señalan la presencia ovnis, monstruos marinos o incluso portales hacia otras dimensiones. También se rumorea la existencia de un “agujero negro”, algo que se antoja muy difícil, dado que, en caso de ser así ningún elemento que atraviese por esa zona no sobreviviría. El morbo que se ha generado en torno a este pedazo de océano es cada vez más grande, y mientras continúe sin haber una explicación científicamente contrastada, no hará otra cosa que aumentar.

La información que hay sobre ello es realmente muy escaza. La NASA sacó un comunicado que puede tomarse como un buen puntapié para comenzar a desentramar que es lo que sucede en el Triángulo de las Bermudas. Lo que sostienen los especialistas, es que cuando sus satélites atraviesan esta zona, detectan olas de radiación enormes, incluso las más grandes que se han visto en órbita.

Lo que hace esta anomalía, es que los rayos del sol se acerquen a la superficie terrestre. Dicho esto, es una posibilidad que estas condiciones se presten con facilidad a la hora de generar accidentes como los anteriormente mencionados. “En esa región, la menor intensidad del campo geo magnético provoca una mayor vulnerabilidad de los satélites a las partículas energéticas, hasta el punto de que podrían producirse daños en las naves espaciales al atravesar la zona”, fueron las palabras John Tarduno, profesor de geofísica de la Universidad de Rochester.

Sin embargo, a mucha gente sigue sin convencerle esta explicación. Se les antoja algo simple y un poco floja de papeles para resolver un misterio que lleva muchísimos años inquietando a la sociedad. También ocurre que hay quienes prefieren mantener el mito sobre portales o monstruos mitológicos, que incluso desean que esto se haga realidad, haciendo oídos sordos a cualquier tipo de explicación científica.

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