Por Santiago Fernández *

Dentro de todo el revuelo que trae la noticia  de «El Cholo” Simeone Campeón como DT. en el Atlético Madrid, hay un paréntesis, que quiero destacar, porque conozco al protagonista, su origen y su cepa.

La pasión por el futbol, o por cualquier otra actividad, muchos la podemos tener desde muy chicos, pero lo que hace diferentes a las personas es tener la perseverancia para alimentarla  con el correr de los años y convertirla en profesión.

El platense, Hernán Bonvicini, es uno de los  ayudantes de campo en el cuerpo técnico del flamante campeón de La Liga Española, en estas horas festeja a lo grande. El sacrificio y su carrera  hoy lo pone en la elite del futbol mundial.

Su historia de cómo llegó a ese lugar, la podrán googlear por ahí. La contarán desde su paso por La Liga Amateur Platense como jugador y luego como DT, donde dirigió a Verón en esa aventura por el Club Brandsen. Luego su oportunidad en las inferiores del  Estudiantes, su acercamiento a Nelson Vivas.. y el aterrizaje en Madrid el año pasado. A simples rasgos fue de esa manera.

Yo les quiero contar desde  unos cuantos años antes. Cuando compartía con «Nano’ los picados en plaza Azcuénaga, o cualquier plaza del barrio La Loma. Desde cuando lo pasábamos a buscar con los amigos del barrio, por su casa sobre la avenida 44.

Comencemos reconociendo, que ya era serio, amable y bien educado desde muy chico. Un defensor cumplidor, con conducta de profesional, fuera y dentro de la cancha, sin todavía tener 10 años. Muy flaquito, piernas y melenas largas,  espalda algo encorvada, y la misma cara de bueno de hoy, pero sin barba.  Un flaco Schiavi, de mesa de luz. De esos que en el pan y queso, siempre elegís, a lo sumo segundo. De esos con que los «araganes» nos queremos agarrar y asegurar un equilibrio.

«Nano» hijo del gran «Bombi», unos de los dirigentes mas importantes que tuvo LISFI ( Liga Sur de Futbol Infantil), allá por las décadas de 80 y 90, desde muy chico rodeado de fútbol.

En esa hermosa época,  el futbol infantil de la ciudad, era todo, para los pibes del barrio. Hasta se jugaban torneos en las escuelas.  Hernán, desde primer  grado formaba parte del equipo del torneo de la Escuela N°19, donde defendía  juntos a su compañeritos de aula el prestigio de «Los Condoritos». Integrantes de aquel sacrificado equipo,  hoy piden “Derechos de formación” y confirman que ciertos valores de perseverancia y sacrificio tienen que haber salido de ahí.

Al mismo tiempo, baluarte en la defensa de aquella recordada categoría 79, del Club Azcuénaga. Luego Club Uriburu y llegando a cancha de 11 como Asociación Iris.  La escalada habitual que los pibes de barrio hacían en su momento para seguir jugando en La Liga los fines de semana. El sabía que la suya iba a ser distinta.

El recorrido de “Nano” tenía algo distinto, difícil de reconocer en su momento, pero muy fácil de destacar hoy a la distancia. Las indicaciones que daba desde el fondo, ordenando a sus compañeros, en cancha de siete de LISFI, o en cancha con arcos con dos buzos, en el Parque Alberti, algo más marcaban.

Aquella seriedad y aquel compromiso que ponía jugando en los “desafíos” contra los pibes de las otras plazas, o en simples picados entre amigos, fueron valores que potenció y lo empujaron a hacer una carrera. Esa que continuo dirigiendo equipos de la Liga Amateur, que aprovechó el premio de pasar a Estudiantes, y hoy estar donde esta.

Cuando logras juntar humildad, seriedad y compromiso, y apoyarlos en la perseverancia, la meta puede ser mas accesible. A ningún objetivo se llega sin pasión.

Todo lo encierra una sola explicación:  La verdadera pasión por el Fútbol, como actividad.  Esa que muchos dejamos de lado, para encaminar la vida para otro rumbo, Hernán Bonvicini,  siempre la tomo como forma de vida.

* Compañero de Barrio y plaza, que conoce al «Nano» de aquellas hermosas épocas de fútbol e infancia.

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