Por Santiago Fernández

Antes que yo naciera, ya habías contado tu sueño delante de una cámara para todo el país. Ya habías sido “cebollita” y “bicho colorado”, hasta habías debutado en primera.

Antes que yo naciera, ya habías sido goleador del campeonato argentino.  Yo estaba por nacer,  vos con solo 18 años, fuiste debate y controversia porque  un DT, te negaba el sueño mundialista en casa.

Yo tenía meses de vida y el mundo hablaba de vos, y los argentinos también, porque los hacias madrugar para disfrutar  tu magia  en un mundial juvenil.

Unos días antes que cumpla 2 años, también, le habías cerrado la boca a un arquero “bocón”.

Era muy chico y me enteré que tu primer amante se vistió de azul y oro. Le regalaste un “metro” de título y miles de metros recorridos con jugadas imparables. Te convertiste en un pase histórico. Le hiciste “pito Catalan” a varios para irte al Barcelona.

Esa cifra  fue letra de tu primer himno de cancha:  .”Vale diez palos verdeeees, se llama Maradona …”

Tuvimos el tobillo quebrado por una patada vaska, y nos ilusionamos con tu primer Mundial. El que termino con impotencia en plancha al brazuca para la roja y el final negro.

Pasaste de celeste y blanco, a celeste total, para hacernos hincha de un club italiano que no conocíamos. Desplazaste a San Genaro, y peleaste por los humildes de un pueblo pobre y postergado.

Prendimos canal 9 los domingos a la mañana, para ver tus hazañas napolitanas. Enrique Moltoni, parecía nuestro tío que nos contaba como te estaba yendo a tantos kilómetros de distancia ,y sin redes sociales.

Muchos quisieron imitar aquel arito de diamante, con una biyu de plaza Italia.

Nos pegamos en la frente, el as de espadas, en cada  mediodía Mexicano. Saltamos en aquel acrobático gesto para el gol a Italia, y nos hicimos los boludos ante el puñetazo que luego fue «mano de Dios». Lloramos con el relato de Victor Hugo aquel dia, ante la majestuosidad del dos a cero.

volvimos a hacerlos las 7568 veces, que lo volvimos a escuchar, para pasear en el «barrilete cósmico»

Todavía tenemos en la retina, las maravillas contra Bélgica y aquella trastabillada en el festejo de un gol, que nunca fue caída, porque para eso teníamos que esperar.

Descubrimos recién en la décima repetición, el hueco para la asistencia que solo vos viste. Rodeados de alemanes le entregaste la gloria a Burruchaga, para luego juntarnos y festejar con la patria.

en el balcón de la rosada, llena de democracia, banderas y la Copa en tu mano.

Entre campeonato y subcampeonato del mundo, nacieron las nenas por las que íbamos a jurar  muchas veces. Aprendimos nuevos nombre…Dalma Nerea y Gianina Dinorah.

Buscabamos por ahí,  amores incondicionales como el que de “La Claudia” y queríamos tener amigos como “Guillote”.

En pleno estreno de título, nos dolió la patada en el pecho del Camerunes. Nos asustamos con el penal errado con Yugoslavia y tuvimos el tobillo hinchado en el pase al Cani, para el gol argentino que más se gritó en un mundial.

Puteamos desde un sillón, por primera vez,  a un estadio entero lleno de italianos.

Le protestamos a Codesal, detrás tuyo, y medalla en pecho, lloramos por la injusticia de aquella final que se escapó.

Cerramos los ojos por los flashes programados de aquella cirquense madrugada que nos sacaron del departamento de caballito, como si fueramos Pablo Escobar Gaviria.  Quedamos helados cuando reconociste tu adicción y paralizado con el primer antidoping.

Volvimos a respirar fútbol, cuando mostraste que no habías perdido tu silla y apareciste, de sorpresa, con esa “Cuba Rulienta” en el Sevilla.

Nos picó la piel en esos 5 partidos que fuiste leproso. Solo pensamos en vos, el dia del papelón con Colombia. Te pedimos con el “primer grito de guerra” (Maradoooo, Maradooo!!). Le metimos cinta, bajamos 10 kilos, y jugamos el repechaje con Australia.

Nos subimos contentos al Bondi soñando con el equipazo que te armó el “Coco”.

Besamos la pantalla de la tele cuando te descargaste con el “grito de golazo” a Grecia, que fue remera .

A pocos días, te gritamos para que veas al Cani, que te la estaba pidiendo para el segundo gol contra Nigeria, y ese mismo día, le dimos la mano a la enfermera que te llevó a la traicionera meada.

Fuimos corriendo al prospecto de Tafirol que había en casa, para leer la palabra “Efedrina”. Lloramos junto a vos, con mucho dolor por las piernas cortadas.

Aguantamos aquella sanción con el puñal clavado en la espalda. De esa manera, disfrutamos en tu “pasatiempo” de intentar ser Director Tecnico con 34 años. Por eso, tambien fuimos hincha de Mandiyú y de Racing.

Saltamos de alegría, cuando te vimos aparecer con el mechón dorado y la barbita candado, para enamorar de nuevo, a tu primer amante.

Casi me subo al micro, para acompañarte a Segurola y la Habana. Sin saber que luego íbamos a acompañarte a La Habana, y no tan Segurola.

Me cansé con vos de entrenar y cumplir compromisos exigentes a semejante altura del baile.

Nos reimos mucho cuando apareciste con el Scania en los entrenamientos de Casa Amarilla. Nos avisaste por primera vez, que en Boca nacia “El cartonero Baez”.

En un Super goleado le dimos el piquito al Cani, y en el último River Boca, la mano al pelado Díaz , el abrazo al Enzo y la bienvenida a Román. 

Trajimos al mundo entero,a una Bombonera repleta. Una despedida  tan inolvidable como la frase que dejaste en ese aire, mientras te abrazabas arriba de una tarima.

Avisaste que “La pelota no se mancha” y el futbol volvió a caer a tus pies.

El nuevo siglo lo festejaste cruzando el charco con muchos excesos. …. Miedo, internación y oraciones en Punta del este.

 Te adelantaste y explotaste unos meses antes que la economía del país. Tal estallido social con final de helicóptero, era más difícil aun preocupándonos por tu salud.

Turismo Sanitario de un extremo al otro.  Del Jet Set uruguayo, a la “comunista” paz Cubana, para la Primer gran resurrección.

Con 30 kilos menos, “Comprabamos pochoclos” en casa, para sentarnos a verte en la “La Noche del Diez”.

Luego, la mala pasada del “bypass gástrico” y una nueva internación que también nos asustó.

Nos vimos usando tus frases en todo momento. Buscamos por ahí, al desubicado que le había tomado la leche al gato, como asi también, al perejil, que se le escapo la tortuga. Tambien nos interpelabas con tus tatuajes revolucionarios y afectivos.

Te volviste a levantar y  el ave fénix ya era un poroto a tu lado! . Nos aprendimos las reglas del “Show ball” Te vimos volver a patear, jugar y disfrutar con amigos.

De la nada, un día inesperado te llamó la novia que más amaste. Te propuso otra oportunidad para ser feliz, pero de otra manera.

Aceptaste por amor y barrenamos juntos en ese histórico avioncito en la lluviosa noche del Monumental. Aconsejamos una succión continua y masiva, y alguna que otra en  particular, cuando en Uruguay clasificamos a Sudafrica.

Le metiste saco gris y barba prolija. Le metiste el alma, lo disfrutaste,  pero no era lo mismo. Desde afuera, sin tocar la pelota, era difícil.

 Tus jugadas que siempre estarán en la memoria, en ese momento estaban a miles de kilometros de tu necesidad. Entendi tus códigos y me enoje ante tu salida de la selección.

Ya lejos de tu familia, vimos los primeros acercamientos de los cuervos, y no estabas en San Lorenzo.

Te prometieron oro y algo más. Entendí muy bien tu exilio de 8 años. No entendí porque en Argentina no tenías lugar.

  Aprendimos nombres de equipos árabes, para enterarnos como te estaba yendo en el otro lado del planeta. “Al- no secuando” , Emiratos, Bielorrusia y Dubai. ¿Quien iba a decirlo ?? 

Tan del otro lado, tan convertido en mercadería, tan secuestrado.

Disfrute cada visita esporádica que hacías por acá,  y esas apariciones para acomodar desubicados. Festeje tu banca en la “contra cumbre” para resaltar la dignidad del continente y decirlo NO a Bush.

Disfrute pegándole de “ De Zurda” en cada programa junto a Victor Hugo.

Ahora que entendimos que no eras inmortal, reconocemos como los últimos 5 años se te vinieron encima y te complicaron , como el peruano Reyna en 1985.

Empezaste a llenar un vaso que ibas a rebalsar de a poco.

Nos decían que estabas bien, te veíamos acompañado de una tercera “rubia”, que te seguía a todos lados. 

Empujé en cada entrevista, con mucha fuerza las “eeeeee” estiradas, para que salga la palabra y podamos entender lo que querías decir, y podamos destrabar esa fea imagen.

Trasnochamos para verte dar indicaciones en un perdido banco de suplentes Mexicano. Nos dolío cada rengeada, por esa rodilla que no te dejó en paz  hasta el final.

Aullamos mirando el cielo, cuando te convertiste en Lobo.

Hinchamos en cada partido y sumamos cada punto para chequear el promedio. Agradecimos a Gimnasia, y llorisqueamos en cada homenaje, agarrándote la mano en esas caminatas por las distintas canchas  donde te amaron.

Aunque parezca mentira, festejamos La Pandemia, solo porque paró el futbol y suspendió los descensos.

Nos alertó un edema subdural. Dejamos pasar la internación, y seguimos creyendo en tu inmortalidad. Te vimos rodeado de gente, pero muy solo.

Ya te imaginábamos una vez más volviendo al bosque gimnasista. Ese momento, se veía cada vez, más lejos, hasta que dejó de verse.

Aquel mediodía inolvidable, clavamos la vista desbordada y vidriosa en la pantalla.  Ningún colega se animaba a confirmar lo que parecía un dato irrefutable. La voracidad y la primicia informativa, se retiraron de la cancha en ese momento. Miedo y cautela fueron sus reemplazantes.

No quedó otra y tipiaron esos malditos “video graf”.

Buscamos en un en un zapping salvador la desmentida. En épocas de “fakenews”, rezamos para que fuese una más de ellas. Pero no. No era mentira.

Todo lo que pasó después, no tuvo más sentido. No tiene entidad para estar en este relato.

 Solo me quedare con aquella maldita palabra que empieza con, “M” que se antepuso a “…….Maradona”   en aquellos títulos que te convertían en humano. Aquellos que me hicieron bajar la cabeza, apoyar los codos en la rodilla, y la frente en mis palmas,…. para  explotar en un llanto que nunca olvidare .

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